Musta, Nesrin y la calle Mozart
Antes de tener su propio local, Mustafa Chreiki, Musta, trabajaba en La Caravana, otro shawarma de esta misma calle Mozart. En esa época conoció a Nesrin Fahham, que dejó Siria para venir con él. El oficio no era nuevo para ella: su familia tenía varias tiendas de shawarma allí.
Juntos, y con la ayuda de un socio sirio, abrieron Mustà Shawarma a unos pasos de donde Musta había empezado. Desde hace más de diez años es un negocio familiar: Nesrin lleva el día y Musta cierra por la noche.
«Nosaltres no treballem per al turisme, sinó per als locals.»Casero, cada día
La carne llega cada día del mercado y todo se hace en casa, también la salsa picante que ha hecho famoso el local, cuya receta solo conoce Musta. Para Nesrin, lo que funciona es el buen trato y la organización, y trabajar con el corazón.

«Allò que marca la diferència és la qualitat.»